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Amor por los Probióticos

Son muy importantes porque mejoran la digestión y potencian el sistema inmunológico. Pero, ¿qué son realmente? ¿Por qué ayudan a la flora intestinal?

¿Qué son?

En el libro “The Life Bridge: The Way To Longevity With Probiotic Nutrients”, su autor, Richard Sarnat, M.D., expone que los probióticos promueven la salud de todo el aparato digestivo y que sintetizan vitaminas, enzimas y aminoácidos esenciales para la salud del sistema digestivo e inmunológico.

Los probióticos son microorganismos vivos que podrían ser llamados ‘buenas bacterias’, que viven en el cuerpo y pelean contra las bacterias que causan enfermedades. Se adhieren a la mucosa intestinal desde donde estabilizan la composición de la flora bacteriana y producen sustancias como vitaminas y enzimas que mejoran y activan las defensas.

Su importancia en la salud

Los probióticos son esenciales para la salud. Se implantan en el colon o en el intestino delgado y desde ahí equilibran el organismo:

  • Mantienen la acidificación del tubo digestivo (estómago, intestino delgado y grueso), y eso permite que la flora bacteriana esté balanceada y funcionando de manera correcta.
  • Ayudan a tener una digestión más eficiente y a la producción de vitaminas esenciales para el cuerpo.
  • Mejoran y activan nuestro sistema inmunológico.
  • Favorecen la absorción de nutrientes.

Los más conocidos

  • Lactobacillus acidophilus: Es una bacteria que vive en el intestino grueso y permite que el organismo produzca antibióticos naturales, manteniendo las toxinas del sistema digestivo en niveles bajos y adecuados para la salud.
  • Bifidobacterium bifidum: Esta bacteria probiótica aloja en el colon y alivia problemas digestivos como colon irritable, diarrea y estreñimiento. A su vez fortalece el sistema inmunológico.

El 75% del sistema inmunológico se encuentra en el intestino, por lo que un intestino saludable es sinónimo de un organismo con más defensas.

Dónde encontrarlos

La naturópata Paulina Vargas, explica que se puede encontrar probióticos de manera natural en los siguientes alimentos:

  1. Yogur natural o de ‘pajaritos’: Es uno de los mejores alimentos probióticos, siempre y cuando esté hecho artesanalmente. Aconseja 1 o 2 tazas al desayuno con frutas /o miel.
  2. Kéfir: Este alimento lácteo proviene de la fermentación de la leche de cabra. Posee un gran contenido de lactobacillus y bacterias bifidus, además de tener un alto porcentaje de antioxidantes. La porción ideal es de 1 o 2 tazas al desayuno con frutas y/o miel.
  3. Chucrut: Este alimento que de base tiene a la col fermentada, posee grandes cantidades de probióticos y de vitamina A, B, C y E. Es saludable agregarlo a las ensaladas, 1 o 2 tazas, especialmente si se tiene un sistema digestivo débil.
  4. Spirulina y chlorella: Estas microalgas interfieren beneficiosamente en el aparato digestivo, ya que incrementan las cantidades de lactobacillus y bifido-bacterias. Se recomienda 350 g diarios.
  5. Pepinillos verdes: Los que están hechos de forma artesanal y en vinagre suelen ser un manantial inestimable de bacterias probióticas. Es importante integrarlos a la alimentación diaria junto con los otros probióticos mencionados.
  6. Té de kombucha: Tiene una alta cantidad de aminoácidos y enzimas, además de probióticos. Una vez fermentado posee grandes cantidades de microorganismos beneficiosos para la salud del tracto intestinal. Se recomiendan 300 cc al día.

Fuente: http://www.revistamujer.cl/2016/07/01/01/contenido/amor-por-los-probioticos.shtml/#

Directo desde Conce: crean primer probiótico chileno para consumo humano

Con el apoyo de la Universidad de Concepción y fondos CORFO, la empresa penquista Wellness Technologies logró crear un producto para la salud gastrointestinal y que está hecho en base a la leche materna, ganando incluso el premio Innovación Científica 2017.

María Loreto Ormeño es la directora ejecutiva detrás de Wellness Technologies. No responde a la imagen típica del emprendedor chileno, generalmente hombre, adulto joven, algo techie: “Buscaba generar una actividad paralela para, en el momento de la jubilación, poder dedicarme a algo que fuera entretenido, rentable y con un enfoque social”, cuenta Loreto a El Definido.

Y así fue como en agosto del año 2010 comenzó a trabajar en un proyecto que finalmente se tradujo en el primer probiótico producido en Chile para humanos.

“En esa época estaba recién surgiendo la tendencia de aprovechar los beneficios de los alimentos, como el licopeno del tomate, el omega tres en el pescado, etc. Tenía el foco de que quería desarrollar un alimento funcional que ayudara a los enfermos de cáncer en tratamientos de quimio, ¿por qué esa aplicación? Porque cuando joven había visto varios casos: el de mi abuelo, de una vecina, y me llamó la atención el sistema de alimentación del enfermo de cáncer, porque terminaban siempre terminaban tan flacos y demacrados, y me enfoqué en esopor una experiencia de vida. Y en el caso de los probióticos, los encontré buscando este alimento que pudiera ayudar a fortalecer la flora intestinal de un enfermo o una persona inmunodeprimida”.

¿Pero qué son los probióticos? Seguro que a menudo los has oído mencionar en yogures u otros alimentos promocionados en comerciales como beneficiosos para la salud. Pues se trata de microorganismos vivos, como las bacterias o levaduras, que están presentes en la naturaleza y algunos alimentos como los lácteos, y cuando se ingieren pueden aportar beneficios para la salud como mejorar el sistema inmunológico, la digestión y regenerar la flora intestinal.

¿Y qué es la flora intestinal? Seguro la has oído mencionar, pero quizás no sabes exactamente de qué se trata esta parte de nuestro organismo ni por qué es tan importante. Son bacterias y levaduras que nos ayudan a la digestión y se encuentran en el tubo digestivo, y, en el caso de los niños nacidos por parto natural, provienen de la flora vaginal de la madre. En el caso de los niños nacidos por cesárea, la microflora procede del entorno y posteriormente evoluciona según la alimentación, las enfermedades y los medicamentos que se tomen, especialmente los antibióticos.

De helado a cápsulas

La idea original de Loreto era desarrollar un helado probiótico para pacientes de cáncer, y con este fin empezó a trabajar con la Universidad de Concepción, que ya investigaba los probióticos por esos años. Sin embargo, la idea fue mutando para finalmente transformarse en Lacte5.

¿Para qué sirve? Las cepas probióticas que componen su fórmula tienen efectos beneficiosos en la recuperación de la flora intestinal y estimulación del sistema inmunológico, y son para uso general de cualquier persona que lo requiera. Está indicado para la salud gastrointestinal, favorece la digestión o degradación de algunos componentes de los alimentos mejorando su asimilación y permitiendo el equilibrio del sistema digestivo.

Nadie en Chile se había aventurado en el ámbito. ¿Cómo lo hicieron? Todo parte con un conjunto de letras y números: LPM01, una cepa probiótica proveniente de la leche materna la cual fue aislada en la Universidad. Años después nace Lacte 5, el primer probiótico en ser aislado de leche materna, pues existían otros para animales, pero la gran mayoría provienen de tejidos rectales o del sistema gástrico.

Las cápsulas ya están disponibles en varias farmacias independientes de Concepción a Castro, y que también pueden ser pedidas en su sitio web con despacho a todo Chile.

¿Y qué pasó con los enfermos de cáncer? El sueño de Loreto sigue vivo, pero para que sea un suplemento de uso oncológico o para inmunodeprimidos, se debe contar con una validación científica mayor. Ahora están postulando a un fondo para desarrollar nuevos prototipos con el mismo foco pero “con mayor número de reclutados, un sustento científico más fuerte, más ajustado a los requerimientos que se piden hoy en día para poder sacar un suplemento con una aplicación específica, y eso está en proceso en Europa, ya nos aprobó el comité de ética, tenemos el prototipo listo y estamos próximos a comenzar la prueba de consumo”, cuenta Loreto.

Lacte5 vio la luz el 18 de diciembre del 2017, y ha tenido una buena recepción de parte de los consumidores hasta la fecha. En Wellness Technologies esperan lanzar otros productos más adelante, orientados a públicos específicos que irían desde niños hasta deportistas, usando fórmulas similares a la de Lacte5 pero incorporando otros suplementos. Una vez que cuenten con resultados de los ensayos en España, también quieren lanzar productos para pacientes inmunodeprimidos (con el sistema inmunológico afectado).

Emprender en el ámbito de la alimentación y la salud

Aprovechamos de ir más allá del producto y de hablar con Loreto sobre su experiencia como emprendedora, ya que llegar a Lacte5 no fue fácil.

Toda la investigación y etapa previa al desarrollo del probiótico, Loreto debió hacerla con financiamiento propio, y debió “aprender haciendo”, ya que nadie había desarrollado un producto así en Chile. Fue sólo en el momento de presentar las patentes cuando recurren al financiamiento externo y comienzan a ir a ferias y conocer la experiencia de otros emprendedores.

Nos cuenta que más de alguna ocasión consideró abandonarlo todo, debido a las dificultades que enfrentó, pero que siempre pensó en el proyecto con visión a futuro, como algo que debía cumplir con tres pilares principales. “Nunca lo vi como el negocio del día en el que tú sales a vender y te haces millonaria, no, yo tenía un foco distinto: social, rentable y con desafío intelectual. Que me ayudara a mí en una etapa post pega, cuando uno jubila. También me ayudó que no requería de la inmediatez, hoy en día muchos emprendimientos quieren salir al tiro”.

Esa necesidad de la inmediatez y la mala tolerancia a la frustración cuando no hay éxito instantáneo no es el único problema que Loreto identifica para emprender en esta área: “En el caso particular de este tipo de proyectos yo te diría que tiene que ver con barreras tecnológicas, con falta de capacidades, direcciones o restricciones que están desde el sistema. Por lo tanto hubo que abrirse camino en un medio absolutamente desconocido y donde la colaboración es muy difícil de encontrar, porque nadie quiere entregar ni compartir conocimiento a menos que obtenga algo a cambio, entonces hay una etapa en la que uno invierte e invierte y no puede retribuir absolutamente todo porque hay que priorizar. Si no cuentas con organismos o entidades que promuevan este tipo de colaboración es súper difícil avanzar

Faltan políticas de promoción del emprendimiento, que lo fomenten más allá desde el punto de vista financiero, señala Loreto. “Por ejemplo, (es necesario) que la entidad privada colabore o contribuya con el desarrollo del pequeño emprendimiento, ¿en qué sentido? Tú quieres sacar un producto al mercado y las grandes cadenas o el retail te pagan a 90 ó 120 días, tienes que tener una tremenda espalda, te cobran un costo por poner el producto en el local, tu utilidad o rentabilidad se va a mínimo y no hay ninguna motivación legal ni por impuestos ni nada que fomente que una cadena tenga un producto innovador o de emprendedores”.

Loreto piensa que debiesen existir políticos que incentiven a los empresarios a invertir en los emprendedores, pues cuando llegan al mercado, usualmente el financiamiento ya se ha terminado, y que en su experiencia y la de otros emprendedores con quienes ha compartido es que al lanzarse al mercado, deben hacerlo solos y muchos “mueren en el intento”.

Por último, deben contar con conocimientos específicos del mundo del emprendimiento, y para eso señala que es crucial generar redes y apoyarse en personas y colaboradores con quienes trabajar y que los puedan orientar para que el proyecto final tenga éxito.

¿Sabías de la importancia de los probióticos y la flora intestinal? 

 

Fuente: http://www.eldefinido.cl/actualidad/pais/9783/Directo-desde-Conce-crean-primer-probiotico-chileno-para-consumo-humano/

¿Consumes Probióticos regularmente? Conoce los beneficios que estos microorganismos tienen para la salud

Deben integrarse a la dieta cuando una persona está en tratamiento de antibióticos o cursa cuadros diarreicos. Sin embargo, también es muy recomendable consumirlos de vez en cuando, idealmente en períodos de entre uno y dos meses.

SANTIAGO.- Desde algunos años, los probióticos han sido reconocidos como un alimento que en ciertas ocasiones se hace necesario consumir. Actualmente, no solo se encuentran en el formato de las conocidas bebidas lácteas, sino que han surgido innovadoras formas de integrarlos al organismo. Karen Salvo, nutrióloga de Clínica Alemana, explica que los probióticos «son microorganismos vivos que uno consume para tener algún efecto beneficiosos en el organismo», en especial en el sistema digestivo. «La idea de consumir los probióticos es optimizar la relación entre estas bacterias -las que viven en el tubo digestivo- y los efectos beneficiosos que pueden tener que ver con el control de síntomas gastrointestinales», asegura Salvo. Sylvia Cruchet, pediatra y magíster en gastroenterología del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA), coincide con la nutrióloga. «(Los probióticos) mejoran la inmunidad intestinal, la inmunidad respiratoria, evitan las diarreas y cuando el paciente tiene diarrea, le acorta los períodos de esta y los hace menos intensos. Además, disminuyen los gases y el dolor en el síndrome del intestino irritable», explica la especialista. Eso sí, Cruchet aclara que para que los probióticos realmente tengan efecto en la salud, tienen que ser de una cepa específica. «Son bacterias seleccionadas que se distinguen con una letra y un número, con las cuales se han hecho estudios para demostrar que tiene un efecto en la salud», indica. Respecto a cuándo un paciente necesita integrar los probióticos en su dieta, Karen Salvo afirma que es especialmente recomendable cuando una persona «se encuentra en un tratamiento con antibióticos» o cuando «está cursando cuadros diarreicos más prolongados», ya que en ambos casos disminuye la población de bacterias buenas en el tracto digestivo. Sin embargo, muchos especialistas aconsejan consumirlos de vez en cuando, idealmente en períodos de entre uno y dos meses, para fortalecer el sistema inmunológico y así las defensas estén bien preparadas en caso de que tengan que actuar. ¿Cómo consumirlos? Para facilitar la ingesta de probióticos, el mercado hoy ofrece una serie de alternativas de formato. Se pueden encontrar en polvo, en cápsulas y en las conocidas bebidas lácteas. Sin embargo, en el último tiempo han surgido novedosas opciones, tales como Kombu Kombucha (www.kombu.cl), un emprendimiento que fue fundado hace 13 años por Miguel Irarrázabal y su familia. Se trata de una bebida probiótica que contiene cultivos de kombucha -producto conocido en China como el «elixir de la eterna juventud»-, té negro, té verde, azúcar de caña y agua purificada. «Es un té fermentado por una colonia de levaduras y bacterias que están en simbiosis. Este té se produce hace más de 3 mil años en China, ha sido usado en la medicina china como un ingrediente importante de la medicina preventiva», explica Irarrázaval. Según el fundador de Kombu Kombucha, esta infusión tiene varios beneficios, aunque «el más importante es su función probiótica». «Estas bacterias y levaduras tienen la capacidad atravesar el sistema digestivo, los ácidos del estómago y llegan perfectos al intestino, donde tienen la capacidad de establecerse y formar colonias (…) De esta forma, mejora la flora intestinal y una flora intestinal sana al final se traduce en una mejor salud», asegura. Otro formato de probióticos disponible en el mercado es el chucrut, el que es comercializado por La Fermentista (www.lafermentista.cl). Trinidad Volker, socia fundadora de este emprendimiento, explica que la idea surgió en su trabajo como nutricionista en el área de la medicina integrativa. «Para nosotros el intestino es la base para poder regenerar un organismo. Entonces usábamos muchas cápsulas de probióticos y así surgió la idea de empezar a trabajar con alimentos probióticos. Empecé a fermentar y nació La Fermentista», cuenta. En La Fermentista venden vegetales fermentados naturalmente. Volker describe el proceso así: «Tomas el vegetal solo con sal de mar, lo dejas a temperatura ambiente para que fermente y el repollo de manera natural tiene bacterias entremedio de sus capas, entonces lo que yo hago es que esas bacterias se reproduzcan por miles». La nutricionista puntualiza que en los productos que ofrece no solo tienen probióticos, sino que también prebióticos que «son el alimento de las bacterias o probióticos, entonces tienes todo el poder del vegetal, del probiótico y del prebiótico a la vez». Asimismo, agrega que en el caso del repollo, se trata de un vegetal muy beneficioso para el organismo, ya que «es súper antiinflamatorio, desintoxica el hígado, limpia el intestino y es anticáncer».

 

Fuente: http://www.emol.com/noticias/Tendencias/2018/02/26/896599/Consumes-probioticos-regularmente-Conoce-los-beneficios-que-estas-bacterias-tienen-para-el-organismo.html

Do probiotics work? Answers to this and other gut-wrenching questions

The microbes in your belly can have a profound impact on many aspects of your health

The trillions of microorganisms in your gastrointestinal system are unique to each person, and taking care of them will greatly improve your health, USC researchers say. (Illustration/iStock)

 

Nowadays, going with your gut has a whole new meaning. Whole Foods Market and other stores have entire aisles devoted to probiotic supplements. Kombucha, a fermented tea drink, is on tap at restaurants. Folks are bottling their own kimchi and sauerkraut.

Probiotics — live bacteria and yeasts — haven’t been studied enough to say whether they ward off disease, autoimmune issues or allergies. But probiotic popularity is rooted in something real: Gut health is heavily connected to overall health.

The human gut contains trillions of microorganisms, and they do everything from helping us metabolize our food to fighting disease, aiding in our long-term survival, according to Caroline Hwang, a gastroenterologist at the Keck School of Medicine of USC.

Each person’s gut is as unique as a fingerprint, she said, and that can make it hard to isolate which bacteria are good and which are bad. There is a consensus on some, though, such as lactobacillus = good and E. coli = bad.

Because circumstances are so individualistic, several people could take the same probiotic and maybe only one could see a benefit.

To try to get closer to figuring out a healthy microbiome (the vast array of microbes living within the body), researchers are looking at the microbiome in people who are sick and comparing it to that in healthy individuals. They’re stirring up some interesting findings.

Blame your gut on your gut

Turns out that folks who have a hard time shedding pounds could partially blame their gut. Researchers found that if they took microbiome bacteria from obese subjects and transplanted it into healthy subjects, the healthy people started to gain weight, Hwang said.

Researchers in USC School of Pharmacy researcher Daryl Davies’ Alcohol and Brain Research Laboratory are building on that work, looking to see if alcoholics have different gut bacteria than non-drinkers. If it’s the case that their guts are making it harder for them to stop drinking, perhaps bacteria from a non-drinker could help curb their drinking, Davies said.

Depression and autism — and your gut

Then there’s research that shows that your gut can be tied to your mental health. Researchers in Norway, looking at a small group, found that certain bacteria could be connected to depression in patients. Another study found a certain bacteria, bifidobacterium, as effective as the antidepressant Lexapro.

Even autism could be tied to gut bacteria, researchers say. About three-fourths of people with autism have some type of gastrointestinal issue, and studies show their microbiomes differ significantly from non-autistic control groups, according to published research.

Microbiome at birth

When it comes to the composition of our microbiome, it’s a mix of nature and nurture: A lot of our microbiome is created the moment we leave the womb.

“The baby swallows a lot of fluids going through the birth canal and that’s when they populate their gut,” Hwang said.

Babies who are born naturally have lower rates of allergies compared to babies delivered by cesarean section, she said. Also, C-sections can put a baby’s healthy gut at risk early on, as it’s common for mothers to be given antibiotics during the procedure.

There are studies that show stressed out mothers can pass their anxiety onto their babies through the birth canal. If stressed, they tend to pass on less of the healthy bacteria, such as lactobacillus, which is important in calming anxiety.

Breast-feeding can influence a person’s autoimmunity as well. Breast-fed babies have lower rates of autoimmune diseases such as Crohn’s disease or colitis, Hwang said.

Autoimmune disorders, in which the body mistakenly attacks itself, have seen a consistant uptick in the last 20 years, Hwang said, but it isn’t a worldwide thing. Autoimmune disorders are rare in developing countries, she said.

Pet protection

One big culprit could be the sterile world we live in, she said. There are data that show that kids who grow up with pets have fewer allergies and autoimmune diseases. Working and playing outside, especially while young, could be protective. For example, the Amish, who grow up in close proximity to livestock, tend to have much lower rates of autoimmune disorders. In the industrialized world, it’s common to spend much of the day indoors, both as children and as adults, which scientists believe could end up causing allergies to otherwise common things, the Times reports.

A whole new gut?

Is it possible to retrain your microbiome? To an extent, yes.

The two big things to pay attention to are diet and antibiotics, Hwang said. A diet rich in whole foods, fruits and vegetables will help good bacteria prosper. Processed foods, which can have detergents or emulsifiers, could harm it. There’s evidence exercise helps, too.

Antibiotics should only be used when absolutely necessary. Since many used are broad-spectrum, meaning that they can help with several types of infection and aren’t localized, they can wipe out a lot of healthy bacteria.

“The data are actually showing that antibiotics can change your microbiome for years,” she said.

A transplant down there

A fecal transplant — yes, a poop transplant — is proving to be an important tool fighting the new wave of antimicrobial resistant bacteria or “superbugs.” It’s also a great example of using healthy gut bacteria to fight harmful gut bacteria.

The procedure cures upwards of 90 percent of patients with C. diff, a bacterial infection that can be antibiotic-resistant, Hwang said. C. diff can be caused by taking antibiotics, after killing off disease-fighting bacteria — making it a perfect breeding ground for infection.

The bottom line

When it comes to probiotics, they’re still an experiment. Rachel Reyes, a USC doctoral candidate in Davies’ lab, takes probiotics herself. She thinks while it’s hard to say whether probiotics will have any effect on a healthy microbiome, she thinks it’s possible probiotics could help people who recently took antibiotics.

It’s also possible that down the line, personalized probiotics, which isolate for specific bacteria, could yield more conclusive results.

With bacteria so different from person to person, Reyes thinks there might be a more effective tool on the horizon: saving your poop.

If patients saved and stored fecal samples from when they were healthy, she said, they could be transplanted later on to help fight disease.

Fuente: https://www.wellnesstechnologies.cl/web2/wp-admin/post-new.php

 

Beneficios de tomar probióticos

Siempre hay un exceso de comida durante las semanas de las fiestas navideñas…llega el momento de cuidarnos.

Tomar probióticos debería ser importante siempre que hayas dejado empobrecido el colon de bacterias buenas (las personas que toman muchos laxantes, antibióticos, stress, mala alimentación, sistema inmunológico bajo, etc) Pero en realidad lo deberíamos tomar todas las personas de vez en cuando ya que no tiene contraindicaciones y si beneficios.
Tras los excesos nuestro cuerpo está ralentizado por la sobrecarga y los probióticos son de gran ayuda en estos casos ya que al aumentar el sistema inmunológico nos recuperamos antes y prevenimos posibles efectos secundarios como fatiga, dolor de cabeza, estreñimiento, gases, carencia de nutrientes, etc.

Probiótico en griego significa “a favor de la vida”, cada vez es más normal escuchar a muchas personas que los toman de forma habitual cada cierto tiempo pero ¿sabes para qué?.

 

1.Colabora para digerir ciertos alimentos en el estómago o intestino delgado (facilita el proceso de la digestión).

2.Equilibra el metabolismo energético

3. Produce vitaminas como la K y la B.

4. Es un escudo para nuestras defensas ya que lucha contra microorganismos patógenos evitando posibles agresiones del sistema digestivo y por ende mantiene el sistema inmunitario fuerte.

 

¿Qué nos pasa cuando tenemos mal la tripa?

Así es como se dice de forma coloquial, bien sea por que venga ocasionado por una mala alimentación, por stress, por tomar antibióticos, etc.

Si sufrimos estreñimiento por la falta de nutrientes a veces recurrimos a un laxante, el mecanismo de acción de un laxante es aumentar el agua haciendo que se produzca un escape de las heces, todo esto provoca que la flora bacteriana que nos protege también se barra y quede el intestino desprotegido.

Si sufrimos diarrea: ocurre algo similar, el exceso de deposiciones nos implica una pérdida de bacterias buenas y que igualmente la flora bacteriana se vea mermada.

Si sufrimos disbiosis ( es el no aprovechamiento de los nutrientes correctamente por la permeabilidad del intestino): Se produce una inflamación de la mucosa del intestino, no absorbiendo adecuadamente los nutrientes que necesita nuestro organismo para el buen funcionamiento y esto es reflejado como un cansancio general en el cuerpo, inflamación intestinal (gases) pudiendo llegar a crear algún tipo de alergia alimentaria y no olvidemos que tendríamos un mal aprovechamiento de nutrientes que necesitamos para las funciones normales en el cuerpo  (carencias).
La  Sociedad Española de Prebióticos y Probióticos concluye que mejoran la calidad de vida de las personas en general ya que como nos recuerda, en el intestino tenemos como entre el 70-80% de nuestro sistema inmunológico .

¿Son todos los probióticos iguales?  Existen muchos tipos en el mercado pero hay uno de ellos que va con Lactoferrina (son las inmunoglobulinas o coloquialmente llamado las defensas o calostros que las madres dan a sus bebes como sistema de defensas natural) lo que le hace aún mejor.
También es importante que sea una capsula capaz de pasar por los jugos gástricos para que llegue a colonizar, es decir, llegar al colon y aumentar las bacterias buenas para hacer frente a posibles infecciones (escudo de defensa) y que crezcan las bacterias beneficiosas en el intestino.

¿Cuánto tiempo y cómo debemos tomarlos?

Podemos tomarlos una temporada de entre 1 o 2 meses según la persona y sus defensas. La ingesta es mejor por la mañana en ayunas y dejar mínimo entre media hora y 1 hora para que sea más efectivo. Si lo tomas en cápsulas será más cómodo y mejor con agua para tener el tracto digestivo más vacío y que sea más efectivo.
No olvides que siempre debemos cuidarnos con frutas y verduras, y más cuando estamos tomando los probióticos. Como consejo tras las navidades, puedes incluir los zumos naturales y caldos de verduras que favorecen la eliminación de toxinas en general y así estarás poniendo todo de tu parte para cuidar tu intestino y la flora bacteriana.

Susana Castañeda

Naturópata, Experta en Autocuidado, RRPP Naturlíder

 

Fuentes: http://www.runners.es/woman-noticias/nutricion-y-salud/articulo/para-que-nos-sirven-los-probioticos

Probióticos: A la defensa del organismo

Son múltiples los beneficios que tienen los alimentos probióticos ya que, al estimular el sistema inmune, fortalecen las defensas del organismo. ¿Dónde los puedes encontrar? Principalmente en la sección de lácteos refrigerados.

¿Te has preguntado alguna vez qué contienen esas botellitas que se venden en la sección de productos lácteos de supermercados a los que la publicidad atribuye tantos beneficios? Se trata de las bebidas probióticas, un alimento formulado en base a microorganismos vivos seleccionados, fundamentalmente bacterias (lactobacilos o bifidobacterias), que se adicionan para contribuir a estimular las defensas del organismo.
Estas bacterias que vienen “incluidas” en estos productos, tienen ciertas características particulares, como existir naturalmente en la flora microbiana intestinal, permanecer vivas durante el tránsito por el intestino delgado y colon, tener buena capacidad de adherencia al epitelio intestinal y no ser patógenas.
¿Cómo actúan? Según explica la doctora Ada Cuevas, nutrióloga de Clínica Las Condes, la flora intestinal humana está compuesta por distintas bacterias “buenas”, que cohabitan en su debida proporción, de manera que exista un cierto equilibrio. Los probióticos son un verdadero ecosistema que ayuda a mantener este adecuado equilibrio colonizando el tubo digestivo, por lo que mejoran las defensas contra otros microorganismos, colaboran en la digestión de los alimentos y disminuyen la sintomatología alérgica, por nombrar sólo algunos beneficios.
“Si bien existen probióticos en condiciones naturales, como en la leche, yogurt, quesos, aceitunas, soya, cereales y otros, la concentración de ellos es baja y no se logra conseguir un efecto clínico relevante. Por eso se han desarrollado preparados farmacológicos (en forma de cápsulas, por ejemplo) y alimenticios (bebidas lácteas probióticas)”, agrega.
Es que los productos lácteos constituyen un excelente vehículo para los probióticos, ya que los protegen de los elevados niveles de ácido de nuestro estómago y de la concentración de bilis del intestino, que pueden dañar o eliminar a muchos de los probióticos que ingerimos. Es decir, consumir probióticos en lácteos aumenta la posibilidad de que las bacterias beneficiosas sobrevivan a su paso por el intestino.

Contra diarreas, colon irritable y otros

Los malos hábitos alimenticios, el estrés, el consumo de antibióticos y las inmunodeficiencias transitorias o crónicas, entre otros, son factores que afectan directamente a la flora intestinal. Los alimentos probióticos, además de estabilizarla, también son capaces de estimular la producción de anticuerpos y reforzar el sistema inmune.
Así, hay estudios que demuestran la eficacia de estos componentes en la prevención y disminución en el tiempo de diarreas agudas en adultos y niños y aquellas asociadas a antibióticos o rotavirus.
También hay estudios que sugieren que estos microorganismos ayudan a combatir el síndrome de colon irritable, estreñimiento, enfermedad de Crohn, desórdenes inmunológicos, gripe, además de la reducción del riesgo de cáncer de colon. En forma adicional, los probióticos han demostrado efectos beneficiosos en la intolerancia a la lactosa, en la mejora de absorción de calcio y en la reducción de la extensión y síntomas de la alergia alimentaria, entre otras. “Se están estudiando otros posibles beneficios, por ejemplo, en pacientes con hígado graso, enfermedad metabólica e incluso obesidad”, agrega la doctora Cuevas.
En general se recomiendan a personas con la inmunidad deprimida pero, a juicio de la especialista, el ideal es consumirlos bajo supervisión médica para pesquisar el origen del problema y descartar que no haya algo más de fondo. Esta indicación es indispensable para los inmunocomprometidos severos (como quienes tienen leucopenia grave o están recibiendo quimioterapia).

Probióticos y alergias

En el ámbito de las alergias, cada vez más frecuentes en Chile y el mundo en general, los probióticos juegan un rol determinante. Es que una de las formas de prevenirlas es con el fortalecimiento del sistema inmunológico, lo que se puede lograr a través de una buena nutrición y del uso de estos.

“En algunos casos se ha demostrado que el consumo de alimentos probióticos ha producido una disminución de los síntomas de dermatitis atópica y han sido capaces de retrasar su aparición, incluso por varios años. Sin embargo, no hay que olvidar que siempre es necesario consultar a un especialista respecto de los tratamientos y la prevención”.

Beneficios de los probioticos

  • Estabilizan la flora intestinal.
  • Estimulan las defensas del organismo.
  • Ayudan a combatir los síntomas de la enfermedad de Crohn y el colon irritable.
  • Contribuyen a evitar el estreñimiento.
  • Disminuyen el tiempo de duración de la diarrea aguda por rotavirus.
  • Reducen el tiempo y los síntomas de alergia alimentaria.
  • Disminuyen los síntomas posteriores al consumo de lactosa (como diarrea y dolor abdominal) en personas que tengan intolerancia a este compuesto de la leche.
  • Reducen la diarrea por antibióticos, que alteran el equilibrio de la flora intestinal, la que es restaurada gracias a los probióticos.
  • Reducen la diarrea del viajero, provocada por comer alimentos contaminados.
  • Permite reducir la dermatitis atópica en lactantes alérgicos.

 

Prebióticos v/s probióticos

Muchas veces los hemos oído nombrar por separado, pero es probable que no conozcamos sus diferencias…
Los alimentos probióticos son aquellos en los que existen bacterias que ayudan a reforzar nuestro sistema inmunológico, las cuales “sobreviven” a la digestión y llegan vivas al colon, ayudando a restituir la flora intestinal que pueda haber sido alterada por alguna causa. Este tipo de alimentos son, por ejemplo, las bebidas lácteas o los yogurts.
Los alimentos prebióticos estimulan el crecimiento de las bacterias beneficiosas en el colon. A diferencia de las bacterias vivas de los probióticos, los prebióticos son sustancias sin vida, que complementan energéticamente a las bacterias beneficiosas. Estas sustancias son añadidas a algunos alimentos (sobre todo cereales y harinas) para fomentar el desarrollo selectivo de nuestra flora intestinal.
Un alimento prebiótico sirve para potenciar otro probiótico; es decir, son complementarios.

¿Cuál elegir?

Para obtener todos los beneficios de estos preparados, lo ideal es consumir un producto que contenga 10 elevado a 7 bacterias vivas por centímetro cúbico. ¿Cómo saberlo? Leyendo con detención las especificaciones de las etiquetas.

 

Fuente: https://www.clinicalascondes.cl/NOTICIAS/Probioticos–A-la-defensa-del-organismo

HIDRATACIÓN Y CONSUMO DE PROBIÓTICOS REDUCEN SÍNTOMAS

Dieta baja en magnesio se asocia a la ansiedad

La ansiedad puede afectar diversos aspectos de la vida cotidiana, siendo uno de ellos es la alimentación, que puede sufrir muchas modificaciones que son poco saludables y que finalmente pueden contribuir a generar aún más ansiedad.
El círculo vicioso que se produce entre la ansiedad y alimentarse de forma incorrecta puede ser modificado haciendo pequeños cambios en los hábitos, como eligiendo productos que contribuyen a mejorar el estado anímico, hidratándose de forma correcta y comiendo en los horarios correspondientes.
Según explica María Fernanda Jara, nutricionista de Daily Foods, no sólo con estos cambios se puede satisfacer la ansiedad, sino que es importante tener horarios establecidos para cada comida y no dejar pasar las colaciones. «No sólo nuestra alimentación puede afectar nuestro ánimo sino que también cuando comemos durante el día. Saltarse comidas puede aumentar la sensación de ansiedad», afirma.
Ante la interrogante sobre qué debe comer alguien que pasa por un periodo ansioso, Jara especifica que los ácidos grasos, omega 3 y probióticos son muy buenas alternativas. «El omega 3 funciona mucho porque es muy importante para el funcionamiento del cerebro. Los probióticos ayudan a producción de neurotransmisores como la serotonina y la dopamina», menciona.
Asimismo, la especialista también entrega como consejo el consumo de agua y de magnesio. «La deshidratación leve puede afectar nuestro ánimo, por lo tanto es relevante tomar agua. La dieta baja en magnesio se asocia a un comportamiento ansioso», añade.
De igual forma, la nutricionista también recomienda el consumo de vitamina B, té de hierbas, antioxidantes y triptófano (aminoácido) para síntomas de ansiedad.

 

Fuente: http://www.elsur.cl/impresa/2018/02/13/full/cuerpo-principal/16/

Rodrigo Hurtado, inmunólogo: El intestino enfermo

Asma, artritis, formas de autismo, obesidad, déficit atencional, alergias, cáncer del colon, diabetes, dermatitis. Las enfermedades de hoy podrían tener la misma causa: un desbalance de las bacterias intestinales que se produce, mayormente, por lo que comemos. ¿Tan radical es la alimentación en la salud? Rodrigo Hurtado, uno de los primeros inmunólogos chilenos, no tiene duda de ello. Con más de 50 años de ejercicio en Estados Unidos, el especialista reflexiona sobre el precio que está pagando la sociedad por el confort de lo inmediato.

Nueve de la mañana y Rodrigo Hurtado (77) ya salió a caminar por el barrio, leyó noticias, respondió correos, rastreó un paper de inmunología en internet y preparó el desayuno: mango, melón, palta, queso de cabra, pan, café de grano. Se levantó, como lo ha hecho desde que era joven, con la luz del sol y hoy está en su departamento de Santiago, al que viene cuatro veces al año para ver a su hija y a sus nietos. El resto del tiempo lo pasa en Washington D.C. Allá ejerce como académico de la Escuela de Medicina en la Universidad de Georgetown y como inmunólogo en su clínica privada. Pero solo por tres días a la semana, porque –a pesar de lo activo que es– se está retirando. “Ya estoy viejo, tengo que dejar de trabajar en algún momento”, dice.

Hurtado fue uno de los primeros inmunólogos de Chile. Se recibió en 1964, cuando había pocos médicos que trabajaban en esta área: cinco o seis en Santiago, uno en Valparaíso, otro en Concepción, y pare de contar. En esos años, se fue becado a Estados Unidos y se fue quedando. Allá se hizo famoso en el ámbito médico por uno de sus primeros trabajos, en el que descubrió que las amígdalas tenían una importante función inmune y que no era conveniente sacarlas. Con el tiempo su investigación y ejercicio fueron volcándose a lo que hoy es considerado un órgano más en el cuerpo humano: la macrobiota, un sistema de bacterias que interactúan en la flora intestinal. “Creo que la inmunología ni siquiera es una especialidad, sino un lenguaje del cuerpo. El día de mañana, quien no lo entienda, no sabrá mucho de medicina. Porque, finalmente, la mayoría de las enfermedades tienen un componente inmunológico e inflamatorio y muchas parten en el mismo lugar: el intestino”.

¿Por qué este órgano es tan importante para la salud humana?

Porque ahí está alojado el 70% de las células inmunes del cuerpo. Y estas células, que son las encargadas de que el cuerpo reaccione y responda al medio ambiente, se comunican directamente con las bacterias –o macrobiota– que están alojadas en el intestino. Estas bacterias son de suma importancia, y hay que cuidarlas para que puedan comunicarse de manera sana con el sistema inmune.

¿Cómo se pueden cuidar estas bacterias?
Sobre todo a través de la alimentación. Primero, evitando el exceso de azúcar refinado, que está presente en la gran mayoría de productos procesados con otros nombres, como el jarabe de maíz, por ejemplo. Hay que pensar que el azúcar no refinado se compone de seis moléculas, mientras que la blanca solo de una. Eso implica un cambio brutal en la composición del alimento que termina por dañar la salud.

¿Por qué el azúcar refinado es tan dañino?
Entre otras cosas, porque es el principal alimento de un hongo que se puede establecer en el intestino, llamado cándida. Este hongo o levadura puede multiplicarse y terminar colonizándolo y, con ello, generar un desbalance serio en la macrobiota, con síntomas muy inespecíficos que no siempre responden a un solo diagnóstico: desde la falta de ánimo y de energía, hasta dolores musculares que la gente no se explica. La falta de equilibrio en la macrobiota es de tal importancia, que puede terminar causando obesidad, asma, artritis, déficit atencional, alergia. Incluso formas de autismo o cáncer del colon.

“En mi vida profesional me ha tocado ver enfermedades autoinmunes como lupus, causada por sacarina, trastornos autísticos por colorantes artificiales, cuadros de fatiga crónica por uso prolongado de antibióticos, cuadros dermatológicos severos por gluten y sume y siga”.

Uno pensaría que estas enfermedades son genéticas o tienen que ver con el comportamiento del individuo.
Este tipo de patologías son causadas por una respuesta inmune que tiene que ver con la inflamación, que es gran parte de esta respuesta. Esto quiere decir que hay agentes externos que están entrando al organismo y que están provocando una respuesta inflamatoria. Esos agentes, entre otros, están en los ingredientes que comemos día a día. Porque ya no comemos alimentos, sino ingredientes. Durante estos últimos años y muy marcadamente después de la segunda guerra, la industria alimentaria pasó a ser una verdadera potencia mundial, que representa un porcentaje muy importante de la economía. Allí no solo se produce alimentos. Se crean alimentos, sabores, colores, texturas, se disimulan sabores, etc. Todo esto, como un agregado a un alimento supuestamente natural. Allí entran saborizantes –que imprimen un sabor–, estabilizantes, antioxidantes, colorantes, preservantes. Todos son elementos que tienen una estructura química determinada, que diariamente entran a nuestro sistema. ¿Cómo está reaccionando nuestra flora intestinal cuando, a diario, tragamos saborizantes o colorantes? No lo sabemos. Es un campo en activa investigación.

¿Entonces los saborizantes y preservantes estarían causando estas enfermedades?
Hay más factores, pero sí, son grandes responsables, como también los edulcorantes o aditivos. Todos ellos son agentes extraños que el sistema inmune no reconoce y genera una respuesta inflamatoria, generando una serie de respuestas en cadena. El edulcorante, por ejemplo, engorda más que el azúcar, porque está compuesto por químicos que generan una serie de respuestas metabólicas. Por ejemplo, en la obesidad lo que sucede es que la inflamación que se produce en el intestino apaga una hormona llamada leptina. Y las leptinas te avisan cuando ya estás satisfecho. Si una persona tiene esa señal apagada, puede comer y tardarse muchísimo más en sentirse satisfecho. Puede ser muy peligroso. Es hasta cruel ver cómo niños con obesidad son alimentados con bebidas llenas de edulcorante.

“Creo que el traspaso de información y de la experiencia en la formación de los médicos es muy importante. La experiencia se adquiere y se transmite. Yo soy un convencido de que en la medicina hay que darse tiempo para oír. Porque oír sana. La gente que se siente enferma quiere ser oída”.

¿Hay más factores responsables?
El uso de fertilizantes y pesticidas, antibióticos y hormonas en animales, manipulación genética de semillas, etc. Todos pueden tener efectos adversos en la salud del consumidor. Por eso es tan importante comer, en la medida de lo posible, productos orgánicos. Además, está el uso de antibióticos que se recetan en medicina. En una época anterior fueron de mucha ayuda para las enfermedades infecciosas, pero su uso invariablemente barre con esta flora intestinal tan importante.

¿Hay opciones sanas para endulzar preparaciones?
La miel y el azúcar no tan refinada son buenas alternativas. Sin embargo, un esfuerzo zen para consumir menos dulce y reeducar el gusto, ayuda aún más.

Una persona con enfermedades de este tipo ¿podría disminuir sus síntomas si cambiara su alimentación por completo? ¿Incluso autismo o cáncer de colon?
En el caso del autismo, existen muchas formas y grados. Aunque no se sabe la causa precisa que desencadena el conjunto de síntomas neurosiquiátricos o sicológicos en estudios, sí se ha demostrado la presencia de marcadores que indican fenómenos inflamatorios. En el cáncer de colon o en otras enfermedades malignas, la flora probiótica puede mantener una función inmune más adecuada, que permite identificar el crecimiento de tejidos cancerosos y destruirlos. Es tremendo. En mi vida profesional me ha tocado ver enfermedades autoinmunes como lupus, causada por sacarina, trastornos autísticos por colorantes artificiales, cuadros de fatiga crónica por uso prolongado de antibióticos, cuadros dermatológicos severos por gluten y sume y siga.

Finalmente, es la vida moderna la que nos tiene así.
Sí. Y es difícil dar una receta fija para corregir todo esto. Tiene que ver con el ritmo de vida acelerado, o con la necesidad de trabajar. A veces uno se pregunta si falta tiempo para vivir en forma sana. Evidentemente, parte de la solución sería una potente campaña educativa. Instruir sobre cambios de etiqueteo en alimentos o explicar sobre los azúcares y cuáles de ellas son las peores. Creo que debemos recuperar el tiempo perdido y criar niños más sanos, que tengan conciencia de que hay cosas que les hacen mal. Hay un largo camino que recorrer que debe empezar por aceptar esta realidad.

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¿Por qué están aumentando las alergias alimentarias?
Aunque la lactancia es considerada como un factor protector, se ha visto que cada vez más lactantes padecen alergias alimentarias, especialmente a la proteína de leche de vaca, aunque nunca ellos la hayan consumido directamente. La explicación precisamente tiene que ver con el órgano más importante del sistema inmune: el intestino, ya sea del bebé o de la madre. Aquí, cuatro claves para entender el fenómeno.

1. Tipo de nacimiento: que un niño nazca por parto vaginal o por cesárea, puede marcar la diferencia, por el tipo de bacterias que enfrenta el bebé. Si es por cesárea, el primer contacto es con bacterias cutáneas –por la piel de la madre– y serán ese tipo de bacterias las que colonicen el intestino del bebé. Mientras que si nace por parto vaginal, serán bacterias provenientes de la vía gastrointestinal y reproductiva de la madre.

2. Uso de antibióticos en el embarazo: el uso de este medicamento –especialmente cuando es para afecciones respiratorias– incide en el desbalance de la flora intestinal de la madre: los antibióticos barren con todo tipo de bacterias, sin diferenciar las buenas o las malas. Por ende, durante la lactancia, ella traspasará proteínas y células que traen información genética de desbalance bacteriano, lo que el intestino del lactante asumirá como propio.

3. Uso de aditivos en la alimentación: estos desequilibran la flora microbiota intestinal y afectan los mecanismos de tolerancia hacia alimentos.

4. fenómenos epigenéticos: es decir, que la expresión de un gen se vea alterada por factores ambientales. Eso puede resultar en que el organismo reconozca como peligroso un alimento que no lo es. La tolerancia se desarrolla desde el comienzo de la alimentación y se piensa que incluso desde la vida intrauterina, por eso la alimentación de la madre es tan importante.

Intolerancia al trigo:cada vez más frecuente 
El consumo del gluten es un factor importante en una variedad de condiciones, no solo de la enfermedad celíaca clásica, sino también de la intolerancia al gluten que causa bastante malestar. Estas patologías se han hecho cada vez más frecuentes; un aumento que tiene que ver, primero, con que el diagnóstico es menos complejo que antes –ya no se necesita realizar biopsias intestinales, sino solo marcadores en la sangre–, pero, además, con otros factores: el trigo frecuentemente tiene modificaciones genéticas y, por otra parte, los cambios sustanciales en el equilibrio de la flora intestinal hacen que sea menos digerible.

¿Cuáles son los síntomas de la intolerancia al gluten?
Exceso de gas, flatulencia, fatiga muscular, dolores articulares, dolores de cabeza, constipación o diarrea, además de cansancio, debilidad muscular, calambres, dolores de cabeza, trastornos cutáneos como eczema y picazón. En la práctica diaria, me encuentro con personas que expresan ser celíacos o sensibles al gluten por haber mejorado de muchas molestias con una dieta sin gluten. Aunque no se ha confirmado con exámenes de laboratorio, esta afirmación debe ser considerada de gran valor. Especialmente cuando, al reintroducir el gluten, se desencadena una serie de síntomas que habían desaparecido. Al parecer hay otros factores que pueden incidir en esta respuesta al gluten. Uno de ellos podría ser que en la industria del pan se use un exceso de gluten en la elaboración de este, además de harinas enriquecidas. También está el uso de distintas semillas de trigo en esta industria. Muchas semillas, por razones agrícolas, son genéticamente modificadas. Ya no comemos lo que nos da la madre natura y digerir todos estos elementos implica un esfuerzo enorme para el intestino.

 

Fuente: http://www.paula.cl/reportajes-y-entrevistas/rodrigo-hurtado-inmunologo-intestino-enfermo/#

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